Crónica | Chema Madoz 2000-2005: LA HISTORIA DE UNA FOTO
31 03 2008Son las seis de la tarde del sábado 15 de marzo. Al aproximarme al edificio del Centre Cultural Metropolitá Tecla Sala me encuentro una plaza con varios niños jugando. Allí, en la fachada del edificio se observa un gran cartel que anuncia la exposición del fotógrafo Chema Madoz, galardonado con el Premio Nacional de Fotografía en el año 2000. Por una especie de rampa accedo a la segunda planta del centro, en la que se encuentra la exposición.
Una vez en la sala, y nada más entrar, se nos presenta algo muy curioso: unas escaleras de madera colgadas en una pared, y un vídeo en un monitor. En el vídeo puede observarse como con una sucesión de varias de esas escaleras se monta un círculo, dando una forma similar a la del sol. Es la primera muestra del trabajo que hay detrás de cada fotografía de Madoz. A primera vista puede parecer muy simple, porque evoca la sencillez, pero lo cierto es que detrás hay toda una historia, como podremos ir comprobando.
Los diferentes espacios de la exposición nos trasladan a un mundo en blanco y negro, minimal. En las salas blancas sólo se observan las fotografías de Madoz, en blanco y negro y enmarcadas con marcos negros y fondos blancos que, sin ni siquiera pies de fotos que las acompañen, se convierten en el centro de atención.
Muchas de las fotografías pertenecen a series en las que un objeto asume el protagonismo. Así, podemos ver todo un frente con diferentes fotografías de piedras: dos piedras encastradas sobre otra que crean la forma de una admiración, una piedra con un cierre de broche, que evoca a los monederos clásicos, dos piedras sobre una maceta que simulan un cactus…
Resulta difícil, o más bien prácticamente imposible, seleccionar la fotografía más original. Son muchas las que me llaman la atención. Un ejemplo es una fotografía de un muro en ladrillo visto, en la que en una de las filas de ladrillos, la situada en el centro, unos tiradores hacen que en un simple muro veamos un chifonier; otro una fotografía en la que, en un camino en el medio de un jardín hay un paso de peatones en la que las clásicas franjas blancas se sustituyen por franjas de césped; otra en la que los platos de una batería de música son discos de vinilo; u otra de una taza de café con un desagüe en el fondo.
Está claro que la fórmula funciona, ya que el público la comprende. Entre los asistentes me llama la atención un grupo de alemanes formado por dos mujeres, un hombre y un niño de unos diez años. Entre ellos se hacen comentarios al observar las obras y ríen ante la originalidad de algunas de ellas. Entre los asistentes observo mucha heterogeneidad: hay muchas parejas jóvenes, aunque también algunos aficionados a la fotografía que, con su reflex colgando, prefieren observar solos la exposición. En total, durante el tiempo que asisto a la exposición, observo a unas 50 personas que desaparecen por los diferentes espacios.
A medida que me aproximo al final de la exposición escucho cada vez más alto a alguien que habla. Al principio pensaba que quizá se tratase de un guía, pero al final me encuentro con un vídeo. Allí, observando, están agrupadas las diferentes personas de las que había ido perdiendo la pista. Y la voz es la de Chema Madoz que, en un vídeo, habla sobre su obra y muestra todo el proceso que es necesario para desarrollar sus fotografías. El artista Ciuco Gutiérrez cuenta en el vídeo una anécdota de Madoz, que para poder hacer una fotografía de una cerilla y una llama, en la que ésta fuera una veta de madera, se pasó meses recorriendo diferentes carpinterías para buscar un tablero con una veta cuyo tamaño se correspondiese con el tamaño que daría la llama de la cerilla. Es el reflejo de cómo con objetos cotidianos puede conseguirse algo tan original.
Hola Jorge, estoy totalmente de acuerdo contigo, la conferencia se desvió un poco hacia la vida periodística, pero nunca viene mal que una persona experimentada nos hable de su experiencia. Por otra parte, también estoy de acuerdo con que algo que llamó bastante la atención fue el vídeo, ya que era muy entretenido, y demuestra que ha trabajado duro durante meses, algo que a nosotros nos llegará algún día si llegamos a licenciarnos.
Un saludo